viernes, 8 de junio de 2018

Gigantes animales heridos

     En lontananza, el rugido agonizante de bestias gigantes, que caen sobre la arena gris del asfalto, enmudece el alba. En las calzadas, el hálito postrimero cruza el cielo como una exhalación de gases emanada por el motor ígneo. Se hunden en el desierto, estrépito de hierros y caucho en llamas. Ahogadas, lanzan el estertor que atraviesa el velo del sueño; yacen, abandonadas de toda compasión, con las patas quietas, lanzando el quejido ronco que quiebra el destello primitivo solar.