jueves, 18 de febrero de 2010

pensando en sexo

MITO 1: Al hombre se le pone tiesa y está listo. Sin amor, sin cariño, sin palabras dulces. ¿Verdad o mentira? Depende del hombre. Los mitos nacen de referentes reales, entonces, ¿la respuesta es obvia?
MITO 2: El hombre mira a la mujer con sensualidad, porque sólo quiere sexo, sin afecto, sin comprensión, sin complicidad, sin que sea, por mínima, una historia de amor. ¿Falso o verdadero? Nuevamente depende del tarado.
MITO 3: La mujer se moja y está lista. Sin deseo de palabras suaves, de afecto, de sentir y dar comprensión. ¿Verdad o falsedad? Otra vez, parece que depende.
MITO 4: La mujer mira con sensualidad a un hombre sólo porque quiere sexo, sin cachondeo amoroso... ¿de dónde salió eso de que el cachondeo no es amoroso?
¿Cuál es la idea al desvincular la sexualidad de la emotividad? La fuerza libidinal -con todo respeto a quienes trabajan profesionalmente tal concepto-, ¿brota necesariamente cuando no hay límite conciente para detenerla, por ejemplo en instancia de ebriedad más o menos extrema?
Lo que sin duda no es un mito es que todxs necesitamos afecto, sexualidad, cariño.
Lo que tampoco es un mito es que hay que ser muy ocioso y tener mucho tiempo libre (y, por ende, falta de sexo-erótico-afectivo-íntegro), para ponerse a devanear sobre estas cosas, a través de este medio.
Por cierto, siguiendo el consejo de las anarcofeministas, es hora de que el hombre defina su masculinidad en términos radicalmente distintos a los modelos de macho alfa-macho omega, sometimiento, actividad-pasividad y el largo etcétera que nos ha heredado el sistema de pensamiento que hasta hoy prima.
A todo esto de Malatesta, Enrico escribió un artículo titulado algo así como "Amor, familia y anarquía". Un golpe a la estructura falocentrista-patriarcal-jerarquizada piramidalmente.
Eso es to eso es to eso es to amigxs...

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