jueves, 16 de septiembre de 2010

REMEMBRANZAS

–¿Te acuerdas del olor a sexo?–.
–¿A qué?–.
–A sexo–.
–¿Se puede generalizar y plantear “un” olor a sexo, así como se genera el concepto “árbol”?–.
–No lo sé, acaso ¿está constituido por secuencias de recuerdos de momentos particulares y específicos, únicos, que al abstraerlos dan la noción “olor a sexo”?–.
–Pero, ¿es categorizable? Más aún, ¿en qué consiste?, ¿en la fusión de los olores de los fluidos femeninos y masculinos?–.
–¿Almendras y brotes de árboles en la época de Luna fría?–.
–Sigo sin acceder a la noción, a la categoría; ¿será posible que “olor a sexo” adopte las características de un nombre propio?–.
–¿Algo así como una relación de igualdad?, ¿un “colgador de descripciones”–.
–“Olor a sexo” es “olor a sexo”–.
–No puedes resolverlo con una tautología insignificante–.
–Entonces, ¿existe o no el “olor a sexo” como abstracción?–.
–Sí, existe–.
–¿Echaría por tierra, esa conclusión, la creencia de la individualidad y la unicidad de lxs amantxs?–.
–No, porque cada “olor a sexo” es particular e irrepetible–.
–Sin embargo, para construir la abstracción y generar el concepto se requiere que “olor a sexo” posea propiedades necesarias (constituyentes, discernibles a priori o a posteriori) y contingentes (sin que, por ello, sean accesorias)–.
–¿Son esas propiedades contingentes las que le dan los colores propios a la categoría “olor a sexo”?–.
–Al parecer sí y esta conversación se ha vuelto de Pero Grullo–.
­–Sólo quiero recordar–.
–No pierdes la memoria; “olor a sexo” es una categoría, una abstracción. Por lo tanto, se puede transformar en un referente para construir una ficción–.
–O para poblar la memoria de ensoñaciones–.
–¿La memoria o la imaginación? –.
–La memoria, ¿de experiencias acontecidas?–.
–La imaginación, ¿de abstracciones maquilladas de particularidades tomadas de los referentes del mundo?–.
–IMAGO MUNDI–.
–BLACK OUT–.

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