domingo, 1 de mayo de 2011

El genio de la botella

Arrobado por el ímpetu del amor, le dijo “me gustaría ser un genio de cuentos y concederte tres deseos”. Ella ya no sonríe; mientras corta un queque en solitarias ocho partes, se pregunta “¿por qué nunca cumplió con el último deseo?... Quédate conmigo”.

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