dos óbolos
cruzando
la piel gris
de la faz cerrada
dos óbolos
para el barquero
para la sonrisa
para los dientes
que se rompen
chocando
rajando
quebrando
dos monedas de bronce
apagadas
con el filo de la navaja
con el brillo de la luna
reflejada
en el fulgor de la sangre
en el encierro del cajón de tierra
donde te hagas agua
donde del fuego, arena
te haga
dos monedas pálidas
sin brillo
opacas
cerrando el rostro
en tu ataúd de plata
A tu sangre, de la sangre. Del llano olivar perdido, a tu alma gitana.
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