La mediocre insistencia del dolor consolado por la mirada perdida de uno mismo, patética y arrugada. El planeta desbaratado en su eje impávido de vientre inhóspito. La baldía necesidad. La risotada a mandíbula hirviente. La manotada bajo el agua del destino que fluye inexorable, mientras los huesos se cubren de coleópteros, moscas azules y magma. Llanto a media luz, lágrimas de sal. Recorrer los mismos caminos, a la espera de que se transformen en un laberinto y algo justifique tanta verborrea cancerígena. En la piel de cicatrices onduladas la simiente errante.
Es definitivo, los rosados dedos de la aurora llegan a todos los rincones, palpando con curiosidad las civilizaciones abandonadas.
Aún cuando no lo quieras, la fuerza vital te guía hacia la tormenta. Sólo desde la adversidad, lograría restallar la felicidad en su cráneo ahuecado.
Afilado dedo acusa a inverosímil escritor de ceguera consumada. La eternidad de las tristes alegrías es efímera.
jueves, 25 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
INVOCACIÓN
llanto llanto llanto
invocación al llanto
perra herida de luna
de noche hambrienta
furia de dentelladas careadas
el escorbuto roe las aortas
las encías se caen a pedazos.
-¿Cuántos bistec, señora?-
-Deme cinco, delgaditos pá escalopa-.
llanto
inútil
llanto
vacío
5 bistec de emociones
lágrimas de cocodrilo
estatua de sal
las hijas se culean a
sus viejos
los hijos se ponen calientes
mirando.
si se empapa de memoria
le hierven las mierdas
que son las sienes
que son el corazón.
invocación a la frustración
vieja abandonada
por su único y primer amor
gruñido
llanto
llanto
invocación al fuego
hermanos muertos por sus
propias manos
vomitar hasta lo que respiras
lobo desnutrido
apaleado
de pelaje de ceniza
¿dónde queda la llama salvaje?
animal de cuatro patas
corre mandril
corre
antes que las blasfemias
de la lengua te cercenen
el miembro deforme.
-¿qué mirái?-
-la car’emono que te gastáis-
-escoba-
-tu prima se la soba-
sobajeos ¿con amor y furia?
sólo amor
reivindicando la vida
como si no fuera muerte
hedionda llena de pasión.
con el tufo a pana cruda
te beso en la mitad
del jardín de mi propio
estiércol
vigilia vigilas
llanto llanto llanto
invocación invocación
a las deidades muertas,
a la madre violada
al padre violado
latigados
deidades rotas
de epidemia
de llanto
de invocaciones funestas
que dicen poco o nada
menean las caderas
y se dispone a babear
sobre pechos y espaldas
bautizando
cuando despierta de su
magnífico sueño de virgen
maría ascendiendo.
no puede retroceder
a dentelladas, porque el
rumbo se le ha hecho un
nudo ciego en las tripas
deseo deseo deseo
invocación al llanto
deseo llanto deseo
invocación al fuego sexual
apagado
que arde como llaga
de hielo
y larvas de mosca
saliendo de su boca
estirada de blancos
dientes
y rojos carnosos labios.
la voz a borbotones
por las venas abiertas
llanto deseo llanto
coito de tierra y fuego
deja sin piel
sin hueso
sin alma
esto no es un testamento
de furia
ni una empresa titánica
ni un acomodo fenomenal
a las circunstancias.
la ciudad lo fríe
en su calzada de
aceite hirviendo
pero ríe, ríe
con estrépito con desenmascaramiento
ríe sin rostro,
porque la vida es bella
es maravilla
es destrucción creación fuego tierra
risa risa risa
invocación al llanto
hombres rotos pegados al
vidrio de la carnicería
buscan sus partes cercenadas
mujeres fisuradas desde el
otro lado del espejo
de la vitrina mosqueada
revuelven tripas
en cacería
de todo lo que han
perdido.
mujeres y hombres quebradas
se deshacen en el jaboncillo
de sangre y jugo de muertos
invocación advocación vocablo rugoso
vida vida vida
invocación a la tiniebla
por la boca
le salta el corazón mecánico
agusanado
roto roto roto
invocación a la agresión
dentellada animal
a patadas con el sol
a gritos con la noche
¡hay tanto que espantar!
el agua sube
hasta cubrirte todo el
rostro
y tú en tu loza
no puedes mover los brazos
hasta que los peces venenosos
te comen la mirada
visión visión visión
invocación al silencio.
invocación al llanto
perra herida de luna
de noche hambrienta
furia de dentelladas careadas
el escorbuto roe las aortas
las encías se caen a pedazos.
-¿Cuántos bistec, señora?-
-Deme cinco, delgaditos pá escalopa-.
llanto
inútil
llanto
vacío
5 bistec de emociones
lágrimas de cocodrilo
estatua de sal
las hijas se culean a
sus viejos
los hijos se ponen calientes
mirando.
si se empapa de memoria
le hierven las mierdas
que son las sienes
que son el corazón.
invocación a la frustración
vieja abandonada
por su único y primer amor
gruñido
llanto
llanto
invocación al fuego
hermanos muertos por sus
propias manos
vomitar hasta lo que respiras
lobo desnutrido
apaleado
de pelaje de ceniza
¿dónde queda la llama salvaje?
animal de cuatro patas
corre mandril
corre
antes que las blasfemias
de la lengua te cercenen
el miembro deforme.
-¿qué mirái?-
-la car’emono que te gastáis-
-escoba-
-tu prima se la soba-
sobajeos ¿con amor y furia?
sólo amor
reivindicando la vida
como si no fuera muerte
hedionda llena de pasión.
con el tufo a pana cruda
te beso en la mitad
del jardín de mi propio
estiércol
vigilia vigilas
llanto llanto llanto
invocación invocación
a las deidades muertas,
a la madre violada
al padre violado
latigados
deidades rotas
de epidemia
de llanto
de invocaciones funestas
que dicen poco o nada
menean las caderas
y se dispone a babear
sobre pechos y espaldas
bautizando
cuando despierta de su
magnífico sueño de virgen
maría ascendiendo.
no puede retroceder
a dentelladas, porque el
rumbo se le ha hecho un
nudo ciego en las tripas
deseo deseo deseo
invocación al llanto
deseo llanto deseo
invocación al fuego sexual
apagado
que arde como llaga
de hielo
y larvas de mosca
saliendo de su boca
estirada de blancos
dientes
y rojos carnosos labios.
la voz a borbotones
por las venas abiertas
llanto deseo llanto
coito de tierra y fuego
deja sin piel
sin hueso
sin alma
esto no es un testamento
de furia
ni una empresa titánica
ni un acomodo fenomenal
a las circunstancias.
la ciudad lo fríe
en su calzada de
aceite hirviendo
pero ríe, ríe
con estrépito con desenmascaramiento
ríe sin rostro,
porque la vida es bella
es maravilla
es destrucción creación fuego tierra
risa risa risa
invocación al llanto
hombres rotos pegados al
vidrio de la carnicería
buscan sus partes cercenadas
mujeres fisuradas desde el
otro lado del espejo
de la vitrina mosqueada
revuelven tripas
en cacería
de todo lo que han
perdido.
mujeres y hombres quebradas
se deshacen en el jaboncillo
de sangre y jugo de muertos
invocación advocación vocablo rugoso
vida vida vida
invocación a la tiniebla
por la boca
le salta el corazón mecánico
agusanado
roto roto roto
invocación a la agresión
dentellada animal
a patadas con el sol
a gritos con la noche
¡hay tanto que espantar!
el agua sube
hasta cubrirte todo el
rostro
y tú en tu loza
no puedes mover los brazos
hasta que los peces venenosos
te comen la mirada
visión visión visión
invocación al silencio.
lunes, 8 de marzo de 2010
madre perdida de llanto
Cuando las Furias
vengan a buscar
su beso oscuro,
van a encontrar
sólo huesos apilados.
No hay miradas
sensuales, tiernas, lascivas,
para el que tiene los ojos de lobo
psicópata
y el alma
hecha a la violencia.
Un rayo partió la morada.
El sueño de la vejez
se deshizo,
la marejada lamió
hasta los cimientos
incendiando todo
con su lengua de estupidez.
¿Qué hay, ahora, en sus ojos?
Ni la sombra
acompaña
las pisadas errantes.
Aunque duela
se enterró las garras
en la verga erecta,
esperando la posesión
de la tristeza.
¿Sirvió de algo?
Si la felicidad quiere tocarlo,
se encuentra con sus escamas
sus dientes
sus ojos dilatados.
Una balada de amor
a solas,
vas a comerte la noche
a mandíbula batiente.
El llanto de la madre
te calará las entrañas
y no podrás hacer nada.
Limpia tu tumba,
lávate el corazón
antes que vomites
la desazón que inunda
la ausencia.
El sueño de la vejez
se descompuso,
el hogar encierra en sus cuatro
pieles
sólo espectros de cabeza baja
mirada perdida
manos partidas.
Cuando las Erinias vengan,
te van a encontrar de pie
devorando a tus hijos.
vengan a buscar
su beso oscuro,
van a encontrar
sólo huesos apilados.
No hay miradas
sensuales, tiernas, lascivas,
para el que tiene los ojos de lobo
psicópata
y el alma
hecha a la violencia.
Un rayo partió la morada.
El sueño de la vejez
se deshizo,
la marejada lamió
hasta los cimientos
incendiando todo
con su lengua de estupidez.
¿Qué hay, ahora, en sus ojos?
Ni la sombra
acompaña
las pisadas errantes.
Aunque duela
se enterró las garras
en la verga erecta,
esperando la posesión
de la tristeza.
¿Sirvió de algo?
Si la felicidad quiere tocarlo,
se encuentra con sus escamas
sus dientes
sus ojos dilatados.
Una balada de amor
a solas,
vas a comerte la noche
a mandíbula batiente.
El llanto de la madre
te calará las entrañas
y no podrás hacer nada.
Limpia tu tumba,
lávate el corazón
antes que vomites
la desazón que inunda
la ausencia.
El sueño de la vejez
se descompuso,
el hogar encierra en sus cuatro
pieles
sólo espectros de cabeza baja
mirada perdida
manos partidas.
Cuando las Erinias vengan,
te van a encontrar de pie
devorando a tus hijos.
día soleado
Las moscas revolotean sobre sus piernas entumecidas; atrofiadas de tiempo y negativas, acusan las cicatrices de un dolor eufórico y contradictorio.
Las moscas se posan sobre sus ojos abiertos, con los que ha leído Ausencia. Cada vez que pronuncia, la boca se le hace añicos esperando una respuesta.
Las moscas se acicalan las patas traseras detenidas en su sombra. Todo él es sombra. Perdido inestable en una mueca deshecha de sanguinolenta voz.
Ya no quedan moscas sobre el esqueleto de sensual cal ignorante. Confirma una vez más que la boca desgajada en otra boca no es más que un espectro.
Su casa es un vacío de sucias murallas que denuncian los estragos de la inundación. El techo ya se viene abajo inflamado de lluvias mugrosas.
Se ha ido el tiempo del aroma a almendras y de secreto silencio en las calles anochecidas. Sin embargo, cómo me inunda el olor ignorado, cómo me punza la caricia desconocida y me raja el labio ajeno.
Las moscas observan estáticas paseando por su lengua y ensuciando sus dientes brillantes. Así como entre sus costillas se divisa el pálpito de la nostalgia, así se entrega su pecho en estertores al encuentro irrepetible con el gesto extraño del abandono de sí mismo.
Las moscas se posan sobre sus ojos abiertos, con los que ha leído Ausencia. Cada vez que pronuncia, la boca se le hace añicos esperando una respuesta.
Las moscas se acicalan las patas traseras detenidas en su sombra. Todo él es sombra. Perdido inestable en una mueca deshecha de sanguinolenta voz.
Ya no quedan moscas sobre el esqueleto de sensual cal ignorante. Confirma una vez más que la boca desgajada en otra boca no es más que un espectro.
Su casa es un vacío de sucias murallas que denuncian los estragos de la inundación. El techo ya se viene abajo inflamado de lluvias mugrosas.
Se ha ido el tiempo del aroma a almendras y de secreto silencio en las calles anochecidas. Sin embargo, cómo me inunda el olor ignorado, cómo me punza la caricia desconocida y me raja el labio ajeno.
Las moscas observan estáticas paseando por su lengua y ensuciando sus dientes brillantes. Así como entre sus costillas se divisa el pálpito de la nostalgia, así se entrega su pecho en estertores al encuentro irrepetible con el gesto extraño del abandono de sí mismo.
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