sábado, 28 de agosto de 2010

En una estación fría sin destino ni transporte

Se acerca con sigilo, buscando la confianza. Traban conversación. Hay tanta soledad en esas ojeras marchitas. Sin esperarlo, se frota contra su cuerpo amargo. No quiere. Lo evita. Pero, la fricción abriga sus entrañas entumecidas por el olvido. Se quieren por algunos breves intersticios de abandono.
-¡Todo se acabó entre nosotros!-.
-¿Cómo?, ni siquiera hay algo que haya comenzado-.
Se aleja con sigilo, dejando la desconfianza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario