viernes, 24 de julio de 2015

deseos solitarios

siéntete a mi lado un rato, quizás el vacío sea menos eterno
siéntate acá junto a la nieve total del desgajo
de los trozos desmoronados
de los fierros retorcidos del tiempo
siéntete o siéntate, engáñame con todos tus amantes
mientras espero que de las pupilas me broten muérdagos
que te obliguen a besarme como si fuese ayer
con tu boca de murciélago sangrante
siéntate en mi vacío sexual
siéntete cobijada en el desierto de mi pecho

2 comentarios:

  1. Y quien hubiese siquiera sospechado que tu voz y tu abrazo eran la cura al spleen...

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar