los
perros se huelen el culo
buscando
entre
sus carnes
el
olor primero
que
el miedo
el
espanto
el
terror
les
quitó de la paz de las fauces
niñas
flaites se acarician
al
final de la sombra
del
baile caliente
del
sudor del Metro
vidrios
empañados
y
amanecidos jornaleros
maquillaje
corrido nunca
si
hubo lágrimas de amor
no
se notan
se
olvidan
chicas
flaites
pircin
en sus ombligos
sombra
y rímel
labios
rojos
chicas
flaites
vientre
al aire
pantalones
ajustados
justo
al límite
de
los labios
los
perros buscan
mendigos
la
azúcar de sus manos
el
acné de sus rostros
el
deseo de sus corazones rosados
de
Kimberly Yendenlin
Andrea
Tamara
o
Milena
acaso
hay nombres de alcurnia
dime
chica flaite
acaso
no podrías
ser
Julita Astaburuaga
con
70 años menos
y
aliento a porro
en
la boca humeante
de
besos carcomidos
por
el Brayan
chicas
flaites algo borrachas
siempre
serenas
seguras
del amor en la cama
con
cobertores de Barbie y Minnie
tan
solas en sus casas
nunca
marchitas al amanecer

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