sábado, 27 de febrero de 2010
la Tierra nos condena...
Terremoto en la Concepción. Estragos, dolor, derrumbes, escombros. La Tierra encuentra su voz y gritamos. ¿Dónde estaba el diablo?, ¿y dios? ¿Viste, acaso, sucumbir árboles? Sólo torres de soberbia resquebrajadas. La nube tóxica recordando lo que mañana será sólo encogerse de hombros. El agua pretende escapar de sus confines. ¿Cómo pudimos encerrar hasta el agua? El fantasma de la sombra. El Apocalipsis es transformación hacia una nueva condición de la naturaleza y las especies. Para la especie humana, sin embargo, no hay redención. Sólo túmulos mortuorios. Dolor, estragos, desolación. Las abejas siguen recolectando el polen, ha sido un buen día por lo que llevan en sus patas cansadas. El agua se revuelve y la tierra se estremece. El pánico nos embarga. Animales que aúllan antes de los golpes sanguinarios, luego se desequilibran en el asombro total. Las aves elevan su vuelo, segundos antes del terror humano. Todo se resquebraja una vez más. En la historia quedan grabadas las mordidas del océano. La sombra de Kronos busca el pálpito bajo las estrellas, la flor de Magnolia y el capullo de Loto, que ha nacido de esas entrañas. Entrañas de la tierra tremendas. Las voces corren rápido. Terremoto en la concepción de la naturaleza y las ingenuas líneas telefónicas, cortadas por la energía electromagnética libre. Un vaso no lo ahoga todo y el rostro pleno de cicatrices. Pleno e ínfimo. El sol se oculta bajo la nube tóxica de nuestra respiración. Se espera aún más temblor. El viento no borrará las huellas de su paso sobre la ondulada arena al descubierto. Los cielos se revuelcan con la tierra, engendrando. La génesis de un camino recorrido tantas veces. Trescientos cuarenta y siete muertos. Y aún hay más. Estragos, trémulo, desesperación. Arden los coliseos, ayer olvidados. La Tierra encuentra sus fauces y deambula, de un lado a otro, tratando de recuperar sus dientes. ¿Dónde estaba el diablo y dios? Jugando a los dados, con el destino de la Humanidad compugida y egoísta. Terremoto en la concepción, alcohol con sabor a sangre. Perros meando en los árboles que aún se sostienen de pie. Dirás que creíste de verdad en las profecías. ¿O todxs creímos? Se sublevó la tierra, las marejadas quieren barrer la necia convicción del poder absoluto. La adversidad se vuelca injusta y ciega... ¿quién le ha entumecido la certeza? Gritaron las bestias. El pánico palpita. La vida se reafirma en las venas más heridas. Las abejas siguen buscando el polen, para libar su néctar.
lunes, 22 de febrero de 2010
vieja cagando o el lazo de dios con la humanidad
Van siempre a misa para elevar plegarias por los hospitales. Pisan con frenesí el acelerador degollando gatos apenas nacidos, quienes luego de ser aplastados, pasan a conformar un único color con el asfalto.
Comulgan con ruedas de carreta, haciendo largas filas a la espera de su “corpus christi”. Porque es suyo, de nadie más. Abren las mandíbulas, expectantes, chorrean largos hilos de saliva. Devoran rueda, carreta, caballos y conductores: caravana, carretela, carroza, coche, cupé, carreta; en fin, entra por sus fauces, en ese acto místico, mientras dejan caer una lágrima por las viejas borrachas que defecan en alguna plaza pública o en algún rinconcito citadino, todo el sabor de su dios.
Ella deja sus faldas a la altura del ombligo, se encuclilla; muestra con orgullo unas rodillas pulimentadas de mugre. Suelta varios peos: ruidosos gritos de lucha que confirman que la indicación fónica desaparece en la ausencia que le impone la situación espacio-temporal, como dicen los sabios.
-corpus christi-.
-aaaaamééééééénnnnnnnn-.
Los mojones quedan en el camino: gloriosos túmulos de un mundo glorioso. Luces alógenas. Se inicia el baile metódico en la pista: ahí vamos a entonar más plegarias, unos tras otros. Los focos apuntan el culo de la vieja que se ha ganado todos los premios habidos y por haber. (Estaban ocultos en la puerta número cinco del show misceláneo del sábado por la tarde: 715.340.256 televisores plasma de 932”, 859.107 piernas de jamón catalán y otras cifras incontables de cajas de fósforos indispensables en todo hogar). La vieja aún al limpiarse no había sido notificada del premio y, mucho menos, de que tenía un hogar. Su gran cagada, hoy llamada “the real one original”, es una verdadera bosta con forma de rueda de carreta. Y, como no cuece peumos en la boca, se lanza una última pedorreta a modo de apocalipsis en tempo allegro vivacce.
Arruga una y otra vez un trozo de periódico, donde seguramente venía el cuarto de kilo de carne molida que usted compró para el almuerzo de ayer o bien donde alguno, que no diré quién, envolvió a los cachorros y los mandó a volar, dejándolos a su suerte sobre la calzada. Logra suavizar su único contacto con la realidad. Podría decirse que se limpia el poto con las desgracias de la humanidad. No se leen las fechas en el resto de periódico como si una mano divina alivianara el peso de verse envueltos en la historia o en el mito. Ya no puede leerse, a menos que se haga por el ojo del culo de la vieja, lo referente a los ejércitos que han asolado Medio Oriente por décadas, si no es por siglos.
La vieja suspira, ha terminado su labor satisfactoriamente. Apuña el papel, lo lanza a un rincón de la plaza pública que queda a la vueltecita de la iglesia. Ahí, otra vieja emperifollada, disimulando un pedo, llora por esos niñitos lejanos y desconocidos que mueren en las guerras medio-orientales, víctimas de algún tirano enfermo. Luego, subirá, conservando en su boca el sabor místico de la hostia, a su flamante automóvil y pisará el acelerador con el frenesí acostumbrado. Dejará la huella de los animales aplastados en el pavimento, orgullosa del progreso que ha alcanzado la humanidad en tan pocos decenios.
-Dominis vobis quo-.
-et cum spiritu tuum-.
ECCE TABERNACULUM DEI CUM HOMINIBUS
Comulgan con ruedas de carreta, haciendo largas filas a la espera de su “corpus christi”. Porque es suyo, de nadie más. Abren las mandíbulas, expectantes, chorrean largos hilos de saliva. Devoran rueda, carreta, caballos y conductores: caravana, carretela, carroza, coche, cupé, carreta; en fin, entra por sus fauces, en ese acto místico, mientras dejan caer una lágrima por las viejas borrachas que defecan en alguna plaza pública o en algún rinconcito citadino, todo el sabor de su dios.
Ella deja sus faldas a la altura del ombligo, se encuclilla; muestra con orgullo unas rodillas pulimentadas de mugre. Suelta varios peos: ruidosos gritos de lucha que confirman que la indicación fónica desaparece en la ausencia que le impone la situación espacio-temporal, como dicen los sabios.
-corpus christi-.
-aaaaamééééééénnnnnnnn-.
Los mojones quedan en el camino: gloriosos túmulos de un mundo glorioso. Luces alógenas. Se inicia el baile metódico en la pista: ahí vamos a entonar más plegarias, unos tras otros. Los focos apuntan el culo de la vieja que se ha ganado todos los premios habidos y por haber. (Estaban ocultos en la puerta número cinco del show misceláneo del sábado por la tarde: 715.340.256 televisores plasma de 932”, 859.107 piernas de jamón catalán y otras cifras incontables de cajas de fósforos indispensables en todo hogar). La vieja aún al limpiarse no había sido notificada del premio y, mucho menos, de que tenía un hogar. Su gran cagada, hoy llamada “the real one original”, es una verdadera bosta con forma de rueda de carreta. Y, como no cuece peumos en la boca, se lanza una última pedorreta a modo de apocalipsis en tempo allegro vivacce.
Arruga una y otra vez un trozo de periódico, donde seguramente venía el cuarto de kilo de carne molida que usted compró para el almuerzo de ayer o bien donde alguno, que no diré quién, envolvió a los cachorros y los mandó a volar, dejándolos a su suerte sobre la calzada. Logra suavizar su único contacto con la realidad. Podría decirse que se limpia el poto con las desgracias de la humanidad. No se leen las fechas en el resto de periódico como si una mano divina alivianara el peso de verse envueltos en la historia o en el mito. Ya no puede leerse, a menos que se haga por el ojo del culo de la vieja, lo referente a los ejércitos que han asolado Medio Oriente por décadas, si no es por siglos.
La vieja suspira, ha terminado su labor satisfactoriamente. Apuña el papel, lo lanza a un rincón de la plaza pública que queda a la vueltecita de la iglesia. Ahí, otra vieja emperifollada, disimulando un pedo, llora por esos niñitos lejanos y desconocidos que mueren en las guerras medio-orientales, víctimas de algún tirano enfermo. Luego, subirá, conservando en su boca el sabor místico de la hostia, a su flamante automóvil y pisará el acelerador con el frenesí acostumbrado. Dejará la huella de los animales aplastados en el pavimento, orgullosa del progreso que ha alcanzado la humanidad en tan pocos decenios.
-Dominis vobis quo-.
-et cum spiritu tuum-.
ECCE TABERNACULUM DEI CUM HOMINIBUS
jueves, 18 de febrero de 2010
pensando en sexo
MITO 1: Al hombre se le pone tiesa y está listo. Sin amor, sin cariño, sin palabras dulces. ¿Verdad o mentira? Depende del hombre. Los mitos nacen de referentes reales, entonces, ¿la respuesta es obvia?
MITO 2: El hombre mira a la mujer con sensualidad, porque sólo quiere sexo, sin afecto, sin comprensión, sin complicidad, sin que sea, por mínima, una historia de amor. ¿Falso o verdadero? Nuevamente depende del tarado.
MITO 3: La mujer se moja y está lista. Sin deseo de palabras suaves, de afecto, de sentir y dar comprensión. ¿Verdad o falsedad? Otra vez, parece que depende.
MITO 4: La mujer mira con sensualidad a un hombre sólo porque quiere sexo, sin cachondeo amoroso... ¿de dónde salió eso de que el cachondeo no es amoroso?
¿Cuál es la idea al desvincular la sexualidad de la emotividad? La fuerza libidinal -con todo respeto a quienes trabajan profesionalmente tal concepto-, ¿brota necesariamente cuando no hay límite conciente para detenerla, por ejemplo en instancia de ebriedad más o menos extrema?
Lo que sin duda no es un mito es que todxs necesitamos afecto, sexualidad, cariño.
Lo que tampoco es un mito es que hay que ser muy ocioso y tener mucho tiempo libre (y, por ende, falta de sexo-erótico-afectivo-íntegro), para ponerse a devanear sobre estas cosas, a través de este medio.
Por cierto, siguiendo el consejo de las anarcofeministas, es hora de que el hombre defina su masculinidad en términos radicalmente distintos a los modelos de macho alfa-macho omega, sometimiento, actividad-pasividad y el largo etcétera que nos ha heredado el sistema de pensamiento que hasta hoy prima.
A todo esto de Malatesta, Enrico escribió un artículo titulado algo así como "Amor, familia y anarquía". Un golpe a la estructura falocentrista-patriarcal-jerarquizada piramidalmente.
Eso es to eso es to eso es to amigxs...
MITO 2: El hombre mira a la mujer con sensualidad, porque sólo quiere sexo, sin afecto, sin comprensión, sin complicidad, sin que sea, por mínima, una historia de amor. ¿Falso o verdadero? Nuevamente depende del tarado.
MITO 3: La mujer se moja y está lista. Sin deseo de palabras suaves, de afecto, de sentir y dar comprensión. ¿Verdad o falsedad? Otra vez, parece que depende.
MITO 4: La mujer mira con sensualidad a un hombre sólo porque quiere sexo, sin cachondeo amoroso... ¿de dónde salió eso de que el cachondeo no es amoroso?
¿Cuál es la idea al desvincular la sexualidad de la emotividad? La fuerza libidinal -con todo respeto a quienes trabajan profesionalmente tal concepto-, ¿brota necesariamente cuando no hay límite conciente para detenerla, por ejemplo en instancia de ebriedad más o menos extrema?
Lo que sin duda no es un mito es que todxs necesitamos afecto, sexualidad, cariño.
Lo que tampoco es un mito es que hay que ser muy ocioso y tener mucho tiempo libre (y, por ende, falta de sexo-erótico-afectivo-íntegro), para ponerse a devanear sobre estas cosas, a través de este medio.
Por cierto, siguiendo el consejo de las anarcofeministas, es hora de que el hombre defina su masculinidad en términos radicalmente distintos a los modelos de macho alfa-macho omega, sometimiento, actividad-pasividad y el largo etcétera que nos ha heredado el sistema de pensamiento que hasta hoy prima.
A todo esto de Malatesta, Enrico escribió un artículo titulado algo así como "Amor, familia y anarquía". Un golpe a la estructura falocentrista-patriarcal-jerarquizada piramidalmente.
Eso es to eso es to eso es to amigxs...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
