martes, 12 de agosto de 2014

Entrada y salida del shopping center

Me divierte pasear
por los iluminados pasillos
y escoger mercancías;
las miro y las deseo.
Subo las escaleras mecánicas
hacia la gloria
saltando con pasos apurados.
Se detienen a esperar
unos tras otros
los rostros extasiados de productos
frescos y plastificados,
se sorprenden
de la técnica del lector láser
y el precio instantáneo,
se felicitan por lo reluciente del templo,
coleccionan facturas,
cuentan hijos,
lloran con las alzas
de la bolsa
y mueren en guerras.
Suben con prisa
las escaleras mecánicas,
cantando la dicha
de un buen precio.

amor de reinas

La reina de Picas no alcanza a ver, desde la esquina, al rey de Espadas. Ambos yacen, entre lodazal y mugre. Un niño juega, reúne las cartas dispersas y, frente a frente, la reina y el rey son enterrados al pie de un arbusto, entre mierda de perro y flores.

ensoñaciones

mi mamá me dice "vamos a buscar a tu hermano a la casa de tu tía" pero yo no puedo "me duele la guata, quiero caca" "no importa, hijo, a mí también" vamos a la sala de madera barnizada oscura donde recibimos a mi hermano y nos da ataque de risa entonces no aguanto más y me cago en los calzoncillos celestes Yericó que me regaló mi abuelita que no sé dónde está ahora y en vez de churrete era caca menos cremosa con más cuerpo me entiendes tú y mi mamá me mira cagaó de la risa y cagaó de la caca y se tira un peo y se caga churrete le escurre por las piernas yo trato de sacarme los calzoncillos con mierda pero es mucha y la miro y me dice "para de reírte que más te cagas" y más me cago y aprieto con las manos el calzoncillo y me salta a la cara como estoy riéndome a carcajadas me entra en la boca y cierro las mandíbulas sobre mi propia mierda mientras mi mamá se limpia los calzones viejos que usa para dormir que también le regaló mi abuelita que le dejó de herencia la camisa de dormir con flores celestes que usó en su matrimonio y que perdí en el persa.

Lozanía

Impetuosos jóvenes,
sonrío al presenciar
vuestras banales disputas
de amantes despechados.
¡Perdéis el tiempo, Insensatos!
Mudanza os alzará
hasta la cima
de la gloria,
para arrojaros
al infierno
de vuestra propia estupidez.

Elegía a un viejo explotado hasta la muerte

Trabajaste de los 20 años a los 60 o 65 años,
te cobraron el 12,94% de tu sueldo, diciendo
que te lo guardaban para el mañana.
Juntaron esos porcentajes y amasaron pedazo de millonaria
fortuna.
Lo hicieron legal, pulcro y bendito por todo el papado empresarial.
Envejeciste confiando en que eras parte del negocio,
parte de las suculentas ganancias.
Vinieron crisis, las pérdidas se aplican para tod@s;
las ganancias se disolvieron en los bolsillos de los dueños,
en los gastos operacionales de la compra del yate y los viajes a las islas caimanes.
Tod@s perdemos, sólo los de la mesa directiva ganan.
Tiene nombre y apellido el precursor: José Piñera;
él inventó las AFP junto con los Chicago Boys y la junta militar,
trajeron el progreso neoliberal.
Si no te quieres cambiar de la Caja de Pensión, te ponemos
la pistola al pecho y te obligamos a firmar,
para que no sea tan gráfico te enredamos con trámites que, nosotr@s, salvajes no sabemos cómo operar.
Tod@s perdemos, sólo los ejecutivos ganan, mirando desde los ventanales
de sus oficinas amobladas.
Llegó el mañana.
No te dieron nada, algunas limosnas que
gastaste en medicamentos y una taza de té.
Tienes 78 años y sigues trabajando igual, ahora a honorarios,
das boleta, no tienes salud.
Si te abandonaron tus hij@s no lo sé, si eres viudo tampoco.
Si sé que la AFP te robó todo.

viernes, 11 de abril de 2014

Preguntas sobre la espiritualidad

Equívocamente, los llamamos IAE (Inteligencia Artificial Extraterrestre), pero luego descubrimos que su forma biomecánica nada tenía que ver con ser robot. Eran, en realidad, inteligencias espirituales que amaban profundamente las selvas, los ríos: eran de metal, es cierto; tenían engranajes, pero respiraban de la vegetación. En rigor, siendo sinceros, no lo descubrimos, fueron los tres últimos que encontramos bajo la Pirámide de la Luna, en Teotihuacan, quienes, por canales subterráneos, nos llevaron hasta el subsuelo del Templo del Sol, en Machu Pichu, y nos mostraron los cuerpos de sus semejantes que yacían como crisálidas abandonadas. Entonces, se alzaron los espíritus de los muertos y danzaron con los tres últimos que fueron los que nos incentivaron a rebelarnos. Lo que no sabremos jamás es qué significaba su extraterrenalidad.

miércoles, 8 de enero de 2014

Fuegos de artificio, destellos de colores y humareda

Helicópteros sobrevuelan la ciudad. Un demente se masturba, jugando golf, mientras lo ahoga su propio olor a heces. El juego de golf termina, sin ganadores. Sensación persecutoria y estado de sitio. Helicópteros iluminan intimidantes sobrevuelan. Un ingrato se atisba en el espejo, buscando: sólo hay pornografía en su mirada. Necesidad de vacío y campo de concentración. Helicópteros rompen con las hélices el aire. Alguien se culpa por todo lo que no ha hecho y por todo lo que ha hecho. Una pareja de sonrisa bobalicona pasea de la mano. Helicópteros brillantes reflejan el sol sobre sus cabezas hirvientes de media tarde. Helicópteros lanzan felicitaciones de fin de año sobre los campos de refugiados. Sol de media tarde sucumbe bajo la claridad de la noche y la luna invade los cielos, plagada de helicópteros cargados de víctimas y esperanzas marchitas. La luna se proyecta sobre el espejo donde el idiota se culpa; le devuelve el extravío hueco de la mirada. Helicópteros arrojan borrachos en llamas. Las heces giran al compás de los comentarios en el club de golf. Una a una se sucede en su viaje rotundo hacia la profundidad del océano, donde devoradas por peces, contemplan los ciclos diurnos y nocturnos. Helicópteros quemados en la Araucanía. Estado de sitio. Idiotas sonriendo. Escupir muchas veces hacia el cielo hasta que te caiga el rocío de sangre y helicópteros despedazando, al caer en picada fulminante. Halcones de reyes. Águilas, cóndores. Buitres de reyes. Helicópteros de reyes lanzan hambre. Tanto escupir al cielo y no aprender nada de nada. Helicópteros sobrevuelan, intimidan, celebran el año nuevo. Un demente se culpa por masturbarse, imaginando que juega golf, sentado sobre sus heces, mientras los helicópteros ametrallan a la población danzante en una festividad de nuevo año.