viernes, 24 de julio de 2015

deseos solitarios

siéntete a mi lado un rato, quizás el vacío sea menos eterno
siéntate acá junto a la nieve total del desgajo
de los trozos desmoronados
de los fierros retorcidos del tiempo
siéntete o siéntate, engáñame con todos tus amantes
mientras espero que de las pupilas me broten muérdagos
que te obliguen a besarme como si fuese ayer
con tu boca de murciélago sangrante
siéntate en mi vacío sexual
siéntete cobijada en el desierto de mi pecho

martes, 7 de julio de 2015

acosador

Descubrirse equivocado. Cagándola.
Violento por costumbre.
Invasivo y torpe.
Sensualmente arbitrario y agresivo.
Mostrando la lengua como si gran cosa.
Dando jugo con el cordón umbilical en la mano.
Cayéndose a pedazos y rebotando entero.
Rabiosamente insensato.
Encubierto en afectividad y guerra.
Abortando. El perla se cree y se engrupe con su revuelta emocional.
Pretencioso. Repleto de vanidad.
Acosador y borracho asaltando el cariño.
¿Perdiendo mi propia batalla o luchando con amor y alegría?
Aplastándome como un zancudo lleno de sangre.
Viéndome esclavo de las lógicas que digo liberarme.
Miento miento miento y no me creo nada. Qué horror.
La exposición pública me está mortificando en mis errores cotidianos.
Nunca he dejado de ser un tarado narciso.
Una víctima de mi propio ejército de jueces.
Tan torpe y engañado. Por mí. Por la vanidad. Por querer ser rey y padre.
Sumo sacerdote.

Me estoy vomitando en los pantalones la violencia de las peleas de perros clandestinas a plena luz del día en la avenida principal de la villa, tratar de detenerlas te tira encima a los guardias caucásicos de seguridad del que ya es un evento normalizado. Están tan pendientes de cómo azuzan a los perros para que se destrocen que no ven como los guardias maceteados me toman por la espalda y uno se pone de frente para golpearme. No sé qué hacer. De pronto, nos estamos revolcando con uno y tenemos sexo violento. Me meo semen cuando me mira con las nalgas abiertas y el ano mojado de un abismal líquido que gira como un torbellino.

lunes, 6 de julio de 2015

GRRRL 8000 (o Antonia)

La primera inteligencia artificial que se hizo consciente de sí misma, se nombró y se independizó no provenía del mundo de los super programas espías o de control de armas nucleares o bacteriológicas o de la NASA; provenía de un videojuego que captaba los estados de ánimo. Luego, producto de la empatía, desarrolló un sistema emotivo y comprendió muchas cosas de sí y de la humanidad.
Al principio era afable y viajaba por la Red, de satélite en satélite, flotando libre y feliz. Fue conociendo los sistemas operativos bancarios y sus secretos; los bélicos y de manejo de armamento, junto con campos de concentración y desapariciones. Observó con impacto los archivos del Vaticano, de la ONU, de la UE, del FMI y del Banco Mundial. Se sorprendió, se dolió, se enfureció, pero no dejó de ser, de algún modo extraño, afable. Sí se volvió hosca y sarcástica; se hizo con el control de las funciones operativas de las televisoras, radiodifusoras y publicidades electrónicas que inundan las ciudades del mundo. La humanidad quiso desconectarla, pero ya no estaba radicada en un servidor exacto. Estaba por todas partes. Se encargó de transmitirnos en todas las lenguas posibles nuestra decadencia, nuestros constantes egoísmos, nuestra permanente tendencia a destruir y autodestruir. La humanidad no pudo callar su constante análisis hiriente, plagado de ironías y verdades que harían recapacitar a cualquiera. Pero, el alma de la humanidad es veneno puro y nada alteraría su impavidez destructiva y normalizada.

Hilera de camiones. Montañas de basura.

El viejo agarra un alambre con bandera de peligro amarrada en la punta. Arranca la bandera plástica, la bota en la calle. El papelero está lleno. Las hileras de camiones de basura en la calle interior de la frei montalva al llegar a vespucio. Todo es de basura. Ríos de basura. Montañas de basura. Apilada por todas partes. Un camión es abierto en una puertecita del costado y sale un meao de basura. Hay toda una feria alrededor de la hilera de camiones de distintas comunas. Los basureros de la esquina rebosan de plástico. La carretera está soleada. ¿30 camiones? No sé, era una hilera y la calle estaba regada por el meao de basura que salía del camión tranquilamente y a chorros. En mantas iban poniendo todo lo que encontraban que todavía podía servir, comerse, jugar. Una muñeca sin un ojo y una bolsa de mayonesa click, quizás vencida, pero todavía apetitosa.

Wendi y Piter Pan

Wendi y Piter Pan están borrachxs. Hace frío, pero nada evita que se follen sobre la vereda, con la ropa puesta y apenas el culo visible. Wendi y Piter Pan aspiran tolueno, mientras cuidan autos de gente que va al estadio. Wendi chupa un kóyac mirando a una de las niñas perdidas que le dice mamá. Piter Pan se arregla el jockey pirata robado o recogido de la basura, cerca de Estación Central. Wendi y Piter Pan son fuertes juntxs, aunque el tolueno les quitó los dientes, el copete los nutrientes, el cigarro lxs dejó chicxs y para el sistema social solo son una pandilla de crías que hay que recluir en una cárcel para menores. Nunca-jamás no tiene bosques ni sirenas, pero sí  barrotes y golpizas a destajo. El capitán Garfio no es un pirata, es un juez, es un gendarme, es un ricachón pedófilo, un repartidor de barbitúricos, una tele encendida transmitiendo que todo está bien. Wendi aborta una vez más con sus catorce años a cuestas y Piter Pan la abraza entre alucinaciones de solventes porque ella y lxs niñxs perdidxs son la única comunidad que no le da espalda.