El sábado cambian la hora.
Hay besos fugitivos en las páginas de los párpados.
Nos embarcamos en el naufragio.
Sobrevivientes.
Aun quedan tormentas y claros amaneceres.
Calaveras sobre el estanque.
Voy a barrer el polvo de mi casa,
aunque se me caiga la nostalgia sobre la loza
recién quebrada.
domingo, 8 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario