viernes, 18 de noviembre de 2011

quebrazón

¿A qué le temes,
sentada en la oscuridad?
¿A terminar hablando sola?
¿A ellas, que te susurran
desde la espalda,
lanzando sus bufidos
en tu nuca?
¿A qué?
¿A apoyar la cabeza
en una almohada
de cajas de barbitúricos?
¿A ser una muñeca desechada?
¿Al sonido constante
de las murmuraciones
que te sindican
como criminal
como ramera
como solitaria?
¿A aspirar la muerte
con cada nueva puerta
abierta al salón
de la demencia senil?
¿A acostarte abrazada
por jeringas y antídotos?
¿A ser de hielo?
¿A ser frágil e indefensa?
¿A no ser más que una broma?
¿A qué le temes, asesinada
de palabras?
¿A qué?
¿A la nada?
¿A qué le temes?
-A nada, ¿por qué-.

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