sábado, 15 de agosto de 2015

Lamento Amatorio

Se sube a la 505. Lo he visto otras veces. Su canto es inarmónico; tiene la voz gruesa y cascada. Pierde el volumen y lo recupera en sinuosos altibajos que van componiendo una ópera única. Se le va un ojo. El otro es más bien inexpresivo. Y aquel pájaro herido que cobijaste en tus manos. Es Leonardo Favio, no Sandro: no importa. Joven, ¿conoce a Demi Rouso? El griego me dijo que alcanzaba el registro de Pavaroti. Yo alcanzo todos los registros, multitonal. Paso del barítono al tenor y hasta a lo soprano. Sentado frente al mar, mil besos yo te di. Señores pasajeros buenas tardes en el hogar me dijeron que el Lucho Jara me había ido a buscar para asistir al programa de canto pero yo no estaba porque estoy acá cantando para ustedes con mi mejor voz. Pavaroti me dijo que alcanzo todas las escalas en la pentatónica. El ojo se le va hacia arriba. El otro se clava fijo detrás de los cristales de sus lentes. Tengo 52 años, me tomé las pastillas y dormí bastante bien, ¿saben? Muchas gracias a todos ustedes. Joven, ¿usted de qué ascendencia es? De Andalucía y Palestina, yo soy árabe igual por mi padre, ¿se sabe esa canción? No pronuncio bien el árabe. Carraspea y canta una tonada perdida en los recovecos de la memoria. El p(A)nx lo mira con asombro y le sonríe porque lo quiere tanto como a Lorca. Al principio recordó que canta tan raro que sería mejor que pidiera la plata sin cantar, pero hoy fue distinto. O sole mio. Estremece los vidrios de la 505. Alguien se emociona hasta las lágrimas. Las monedas caen en sus manos: justo cuatro. O quizás dos óbolos para cubrirse los ojos y pagarle al barquero. En el velador tenía un vaso de agua y estaba enfermo de tos no me cuidé bien el resfrío y ya ve, así me quedó la voz; imagínese si no me la hubiera dañado, cómo cantaría ahora, los registros que alcanzaría, estaría al lado de Pavaroti. El Lucho Jara es mentiroso, irá a ir en dos semanas a buscarme al hogar para llevarme al programa de la tele. Claro es que yo también tengo mis reparos y soy complicado; por eso se van de mi lado, aunque los hombres no lloran yo creo que hay que llorar si uno tiene tristeza. Mujer estás pidiendo amor y yo no puedo darte nada.

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