jueves, 23 de diciembre de 2010

matinal de amor truncado

Los púrpuras dedos de Aurora se extienden por todos los confines de Gea. Acaricia su silueta, jamás llega a palparla.

martes, 21 de diciembre de 2010

Redemptio redemptionis

No bebe del Leteo; tampoco miraría por sobre el hombro al olvido. La Luna sanguínea saluda al solsticio: es el tiempo de abrir las fauces y expulsar a las crías que se gestan en su lengua. Disipar las nieblas.
¿En qué travesía, Fortuna, los depositas? ¿Hacia dónde dirigen la errante existencia, con su mezquina temporalidad?
Abrir las fauces, pariendo sin conmoción, sin compañía, sin comprensión.
Se dirigen hacia las sombras; retornan a la luz. Ya no van a tientas ni ensueñan. Retornan a lo oscuro y misterioso del día radiante. Se alimentan del fulgor de la llama ígnea.
No hay cilicios no hay látigos no hay doncellas: caen bajo la dentellada certera.
Rota la bolsa, el líquido amniótico desperdigado. Se nutren, vagina y falo, del placer de la tierra húmeda de lombrices y escarabajos.
No es necesario beber del Leteo, ahora que el laberinto de Dédalo es un espacio abierto que muestra los verdaderos caminos intrincados que antes escondían los muros.
Llevan crucifijos clavados en los labios; los escupen, para que crezcan en sus bocas crisantemos de sangre y agua.
La travesía inconclusa del tiempo queda como una huella perenne, tatuada en los huesos. Fortuna sonríe, mientras acontece el renacer de las tormentas, los vendavales y el estiércol.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Estación Terminal

Animal muerto en el hocico. Los pétalos de rosas carmesí revueltos con la basura son agitados por el viento, se pegan a las piernas: sanguijuelas. Exhibición de hielo en la boca. Las manchas de aceite en la calzada y los condones usados que habitan la cálida atmósfera. El vendaval no te revuelve el grasiento cabello.
La sangre sobre el miembro; la sangre del miembro. La cansada vagina tersa como el primer día.
Otra vez roto en el terror cavado: el orgulloso espanto frente al agua oscura.
Estrechar la mano del que encierra a gitanos. Calabozos con olor a pies quebrados.
El vendaval se agita entre los árboles, hace crujir las murallas, tensa las techumbres y ulula entre los escombros.
El mapa no sirve de guía. Asterión sigue perdido en el laberinto. Ariadna no tiene hilo ni laberinto ni Teseo ni deseo. Asterión no tiene Asterión.
Siempre despreció. Huyó. En el festival de colores de las hortalizas encontró breve sonrisa. Hacen falta formularios, timbres, protocolos, procedimientos, decálogos, legislaciones, instructivos, manuales, folios, para llegar a sentir. Al fin y al cabo, en amar a todo el mundo no hay propósito.
La sangre tierna regada por la habitación, por los muslos, por la Tierra, por la cuenca seca del Bío–Bío. Inflamados los pies, sin pena ni gloria, luchan por salir de la ciénaga.
La corbata pende de cabeza desde la viga, susurrante sostiene a lo que era la fábrica de esperanzas. (Mamá, ¿por qué el caballero se columpia con la lengua afuera? Mamá, ¡mira!, tiene el pantalón manchado).
Las madres se vanaglorian de la inocencia de sus marranos; creen que nunca, sangre de su sangre, romperán la palabra empeñada al nacer.

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿dónde están las nieves de antaño?

¿Qué fue del incandescente horno que abrasaba desde tu misterio? Ahora ya extinto, cubierto por las escarchas de la vejez, inunda todo con su ardor.

signum crucis in facies

Mapocho, Mapocho, Mapocho, tu sedimento genital recorre, de punta a cabo, las entrañas de la enfermedad. Donde antaño remojó la desnuda imperfección el ancestro, se vuelve hocico la boquita en tu sangre. ¡Aleluya! La crecida nos borrará la faz.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Amor a primera vista

Cada vez que siente la sensual mirada de mujer posarse sobre su existencia, tiembla. Inevitablemente, vaticina el fracaso. Sólo entonces, desde lo más automático de su memoria, se le aparece la gitana vieja maldiciendo: “Te va a dar una enfermedad en tu cosa”.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

ROMPEOLAS

Al fondo del espejo, dos siluetas sin memoria, abrazadas.
¿Hasta cuándo deambulas entre las ruinas, espectro de lo que fue?
En el espíritu raído pululan las remembranzas.
Ni el espanto borrará la delicia del olvido.

jueves, 16 de septiembre de 2010

REMEMBRANZAS

–¿Te acuerdas del olor a sexo?–.
–¿A qué?–.
–A sexo–.
–¿Se puede generalizar y plantear “un” olor a sexo, así como se genera el concepto “árbol”?–.
–No lo sé, acaso ¿está constituido por secuencias de recuerdos de momentos particulares y específicos, únicos, que al abstraerlos dan la noción “olor a sexo”?–.
–Pero, ¿es categorizable? Más aún, ¿en qué consiste?, ¿en la fusión de los olores de los fluidos femeninos y masculinos?–.
–¿Almendras y brotes de árboles en la época de Luna fría?–.
–Sigo sin acceder a la noción, a la categoría; ¿será posible que “olor a sexo” adopte las características de un nombre propio?–.
–¿Algo así como una relación de igualdad?, ¿un “colgador de descripciones”–.
–“Olor a sexo” es “olor a sexo”–.
–No puedes resolverlo con una tautología insignificante–.
–Entonces, ¿existe o no el “olor a sexo” como abstracción?–.
–Sí, existe–.
–¿Echaría por tierra, esa conclusión, la creencia de la individualidad y la unicidad de lxs amantxs?–.
–No, porque cada “olor a sexo” es particular e irrepetible–.
–Sin embargo, para construir la abstracción y generar el concepto se requiere que “olor a sexo” posea propiedades necesarias (constituyentes, discernibles a priori o a posteriori) y contingentes (sin que, por ello, sean accesorias)–.
–¿Son esas propiedades contingentes las que le dan los colores propios a la categoría “olor a sexo”?–.
–Al parecer sí y esta conversación se ha vuelto de Pero Grullo–.
­–Sólo quiero recordar–.
–No pierdes la memoria; “olor a sexo” es una categoría, una abstracción. Por lo tanto, se puede transformar en un referente para construir una ficción–.
–O para poblar la memoria de ensoñaciones–.
–¿La memoria o la imaginación? –.
–La memoria, ¿de experiencias acontecidas?–.
–La imaginación, ¿de abstracciones maquilladas de particularidades tomadas de los referentes del mundo?–.
–IMAGO MUNDI–.
–BLACK OUT–.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Una noche, tus sueños

En la tarde. Sentada sobre la mesa, le hablas al pasar. Te gusta, él lo siente; tú no, aunque quisiera. Sin embargo, se acerca. En segundos ya está abrazándote, metido entre tus piernas. Sigues sobre la mesa, él aún no aparece. Lo miras a los ojos y te besa el cuello; te lo llevas al poblado baño. Quieres hacer tu propia porno, pero tú ya no eres tú, eres otra. Como a un infante lo haces orinar, sosteniéndole el erecto viril. Pero, te das cuenta que sí es un niño y te da miedo. Ahora es un hombre, mayor que tú; podría ser tu padre. Le sueltas la verga que mea semen. Él llora y se avergüenza. Tú ya no eres tú, eres otra. Lo desafías con palabras graves de terapia hiriente. El niño, hombre, padre, eyaculador precoz, llora más y ve fracasar su propia porno que era la tuya. Una espectadora compungida pregunta si fue su culpa. Tú no respondes.
A los pies de la escalera, tú, que ya no eres otra, sino otra, lo ves pasar, lo interceptas, lo presentas a tu amigo. Todo se congela. A los pies de la escalera, cientos de espectadores transitan con prisa. A tu espalda, el amigo. Frente a ti, él. Sigue el silencio y sostienes su mirada, esperando algún gesto. Él no hará nada. Dudas. ¿Te atreves o no? Entonces, llega el momento de partir. Lo abrazas, se besan en la mejilla. Buscas sus labios y lo sorprendes. Le metes la lengua en la boca. Él la siente en su lengua: rápida, afilada, porosa, áspera. Lo miras pavorosa, rogándole con los ojos que sea discreto. Nada de esto debe saberlo el amigo a tus espaldas. Él se obliga a guardar silencio, pero no logra reprimirse un gesto de cariño. Ella lo rechaza con violencia como a un extraño. Él se arroga el derecho de odiar. El amigo se acerca, fiera agazapada, y susurra, imperceptiblemente, sonando sólo entre las sienes de él, “se notó”. Él se resquebraja, se destroza. Tú, tú simplemente saliste de escena, usando las escaleras.

sábado, 28 de agosto de 2010

En una estación fría sin destino ni transporte

Se acerca con sigilo, buscando la confianza. Traban conversación. Hay tanta soledad en esas ojeras marchitas. Sin esperarlo, se frota contra su cuerpo amargo. No quiere. Lo evita. Pero, la fricción abriga sus entrañas entumecidas por el olvido. Se quieren por algunos breves intersticios de abandono.
-¡Todo se acabó entre nosotros!-.
-¿Cómo?, ni siquiera hay algo que haya comenzado-.
Se aleja con sigilo, dejando la desconfianza.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Aguas negras entran por las ventanas

Un chacal en cacería. Un perro entumecido. La mierda le come las sienes y le gritan un nombre desde el bosque. Deja un cigarro a medio camino y abraza a la madre y al padre. Un peligro con patas, los gritos lejanos abruman como la sombra de Cronos que quiere atrapar en el aullido a la perra interior. Invoca al llanto una vez más y no encuentra. Whitman pasea abrazado de sus núbiles amigos y se posa frente a san Sebastián; padre, ¿lo recuerdas como ayer?
No volverá mientras baña las vergüenzas expuestas. La racionalidad se hace espesa y se enamora de espectros embarazados a punto de dar a luz todos los terrores.
Enfermo de ser lobo de hambre en la luna siniestra se abre la puerta de la noche.
No quiere quedar lleno de llagas efímeras y miradas destruidas por el paso de los ríos.
Ríos, ríos, ríos.

Otra vez sin sueño, a punto de colapsar. La música llega de lejos como queriendo ser una redención. Pero, no hay equilibrio para los caídos. Aún cuando deje la nariz en el fondo, seguirá sin rescate. ¿A dónde se ha ido?
-Tan lejos que estoy a tu espalda-.
-¿Vigilando?-.
-Soñando la ternura que perdiste-.

Un grito. Un grito. Un grito desde el padre.
Un grito desde la sangre.
Un grito tolerante desde la silla rota por esas manos de furia.
Va a vomitar hasta lo que respira. Se ha dado el rostro de piedra de la vida.

miércoles, 7 de julio de 2010

violó a su esposo, ultrajó a su esposa, consiguió el subsidio a las bodas de oro

La televisión sigue transmitiendo dulces carnes blandas rellenas de sintéticos. Lucen bien bajo los focos. Destellan y ni qué decir la calentura que provocan. Como un estúpido lobo abandonado te quedas parado esperando una caricia. ¡¿Qué importa si muerdes la mano?! De todas formas, te dejarán cicatrices.
Como un culiao sombrío recorres la infinitud vacía, deseando. No es demasiado tarde y siempre puede pegarte la sífilis, el sida, la gonorrea. Te sale del hocico la gonorrea saliva, mientras los locutores pronuncian cánticos rituales a las tetas, al culo y al pico. Pero no a las hueas ni al clítoris. Todas quieren ser reinas y la voz autorizada les niega el suave vello sobre los labios húmedos y deseosos.
Se cruzan las miradas con más desconfianza que odio; nada de ternura, aunque los momentos puedan ser dulces. Con la boca podrida entonas su nombre de memoria, de memoria perdida. La belleza de las gordas, de las flacas con acné, de las con piel suelta y estrías es más poderosa y huele mejor que la sobrecarga de plástico derretido en la que se les transformó el orgasmo. Vas a gemir hasta quebrarte la columna e irritarte el meato.

martes, 1 de junio de 2010

Sacra boca en extásis

Has besado con pasión
la boca cruenta del cerdo.
Te mira desde su nariz chata
esperando
tu lengua metiéndose entre sus molares.
¡Cuánta dulzura
en el girar de las cabezas
en ese beso universal!
Acaricias la cuenca del ojo del chivato;
mientras,
sostienes entre tus dedos las gónadas.
Escúrrese el semen hirviente, que te llaga la memoria.
La vagina de la yegua se contrae,
humeando frente a tus ojos del más allá.
Jerusalén está demasiado lejos;
los ángeles cantan en tu interior
la danza macabra que entonaron
en las puertas de Gomorra,
el día en que el cielo se iluminó
con tu nombre.
¡Oh, santificado!
Me estoy acariciando el corazón
al recordar el rostro extasiado del cerdo,
con sus cejas puestas en el asombro,
sintiendo tus labios recorriendo su hocico.
Recibiendo el contagio.
La lengua se entretiene en ir desde la base
hasta la cúspide del erecto pene,
el cual flota en total concordancia con la creación.
La garganta produce más saliva
en la eterna escisión.
No metas los dedos demasiado fuerte:
te pueden dar de coces.
¡Qué suave te has lubricado las falanges infinitas,
con las que recorres el anal sudor equino!
Gritaré: ¡alabada sea la estrella que me llevó a ti!

lunes, 3 de mayo de 2010

VIDA DE FAMILIA

Los niños vomitan neoprén al ritmo de los saxofones.
Las madres alcohólicas se asoman a los balcones;
gritan con frustrado ceño:
¡deja de jugar y reír, mocoso de mierda!
Los padres exportan a sus hijas
bajo la humareda
del semen que les cubre la boca.
Las niñas se penetran las venas.
Los padres se seducen al compás de los tacones:
se hacen cosquillas con los bigotes
al dormirse en los retretes.
Las madres se seducen frente al espejo:
se lamen las arrugas y las llagas.
Las niñas y los niños retornan
a las danzas crueles de antaño:
degüellan y beben orines
de sus propias bocas;
intercambian navajas,
sacándose destempladas notas
de las gargantas.
Se regalan ojos de gatos capturados
en correrías
por los tejados de la muerte.
Mienten, gritan, chillan:
la madre alcohólica deja caer el vaso
con el reflejo de la humanidad extinguida.
El padre se acomoda la corbata junto a la sien
para reír de una vez por todas.
Las niñas y los niños arrojan la última palada
de su castillo de arena.

miércoles, 21 de abril de 2010

REGNO, REGNAVI, SUM SINE REGNO, REGNABO

Guía mi nave a través de los estrechos,
¡Oh, Fortuna, alma nutricia de los destinos perdidos!
Libérala de los lebreles del tiempo.
Frente al huracán, malhayados vendavales, que se hunda:
¡funesto!
En tránsito perenne hacia el buen puerto,
sólo bogan los audaces sin rumbo
bendecidos por tu calva efigie.
Hincha las velas con tu hálito…
Mas, la tormenta arrecia
tu poderosa risotada, al ver tantos flotando
sin ya nada que perder.
Pero, no es tu juego lanzar los dados
con la Muerte y el Destino.
¡Insensatos mortales!, el sucumbir
de una u otra forma está grabado a cincel,
¿es que esperáis acaso que Fortuna os libere, también, de vuestro sino?
Ni llora ni ríe por tan accidentada existencia,
ni reparte los dones con su cornucopia vacía
para quienes no disponen sus piezas en el tablero.
En ocasiones gira su rueda, mientras hila,
entonces se derrumba lo sólido y lo inestable.
Vidas humanas, no más que castillos en el aire.

Su carne, tu plato favorito

A las nueve treinta y ocho minutos percibió por primera vez que te ibas a enamorar de todas formas, aunque tuviera que violarte una vez más. Cuando te estreche con sus cuchillos no podrás resistir su poderosa seducción. Se ha perfumado con sangre cuajada y delicados toques de meados de gato. ¿Te queda alguna duda? Te vas a enamorar igual, aunque no quieras: los ojos amoratados siempre son convincentes y varias noches de sexo violento hacen maravillas.
Hay quienes mienten diciendo que se han masturbado con un trozo de carne. De seguro no lo pusieron al sol por algunos minutos, eso acrecienta el goce. Sin duda, un pollo faenado es más delicioso: pequeño, húmedo, compacto. A veces, dicen los expertos, la verga es raspada por las afiladas costillas, lográndose una eyaculación espasmódica sin precedentes.
A las tres cincuenta y cinco minutos (cuando la felicidad bullía), se sacó el miembro en la mitad del salón y empezó a mear. “Qué me miran, no puedes detenerme mamá, estoy borracho otra vez”. Fueron las declaraciones del ministro.
Aunque no quieras, te vas a enamorar en el salón, mientras te mea encima, rodeada de pollos crudos faenados. La filmación de la frustrada porno continúa, a pesar del llanto.
Cuando el ministro se inclina para beber agua en el lavamanos, después de defecar copiosamente y dejarse el culo brillante de agua y jabón, sabe que vendrás por la espalda y le clavarás el dildo hasta el fondo. Con sangre en los ojos y vomitando bilis, te dará las gracias. Por fin, te has enamorado.

viernes, 9 de abril de 2010

lo crudo y lo podrido

Después de tantos días. Vacío. Cerdos lujuriosos en mis sueños. Desde los trece años bebo hasta desmayarme. Pero, es un mito. Sigo de pie hablando, mirando a los ojos, riendo; hasta cuento chistes. De seguro, son malos. Hoy, tengo treinta. Al parecer sigo igual. En realidad, he bebido para sublimar mis problemas y mi dolor (más ficticio que real). ¿Es una autobiografía toda narración en primera persona de hechos que parecen verdaderos, no sólo verosímiles? Polución nocturna, diurna, matutina. Información masiva. Letra llena y virtual, vaciada y vacía hasta que alguien inserte la contraseña correcta y sea capaz de hacerse cargo de la propia letra que transcribe una infección o una ficción. Un relato falso o verdadero de un personaje que se narra a sí mismo, construyéndose. ¿Autobiografía o pseudoautobiografía? Hasta que alguien pone su fe en lo contado y se autentifica en las líneas de letras y símbolos intermitentes. Contagio recuerdos que no duermen jamás; cada rincón activa células de memoria plena, ecléctica. ¿Cómo si fuera posible que reposaran? He bailado con mi diablo en el pozo de mis ojos. ¿Por qué siempre he de darme esa sensación de éxtasis incómodo?, ¿qué placer me está permitido? Quizás, no he llenado los formularios adecuados. A nadie le importa. Antes de terminar de bajar las escaleras, ya me he enamorado. Tú ni siquiera lo notaste. Cuando se crucen nuestras miradas, encontrarás al lobo psicópata de hambre rota. Esa es la versión de mi vida. Primeros besos olvidados. Todos los amantes son iguales, aunque se perciban distintos. Cada vaso lleno es idéntico al otro. Sobre la mesa, comida y alcohol, cenizas. Son más de quince años, ahora. Ahora es tiempo de autobiografía y emociones truncadas. Emociones intensas de relación temporánea. Habitan este mundo millares de lenguas: qué no salgan sus emisiones a relucir como una ficción más. Al menos, se han salvado de ser infecciones.
Noticias de vida llegan desde todos los vientos. No me llagan el espíritu; me hacen feliz. Feliz no es algo que abunde en mi biografía, mis queridxs blenorrágicxs: no lo pretendan. ¿Qué mentira les contaré ahora?
La vida inunda y beso a una niña de dos años en su frente llena de confianza en los cuentos que le narro, que no son mi creación, por favor, no faltaba más, aparte de tediosas canciones de cuna de fin de mundo, no he hecho nada más.
En el horizonte, las fieras diversas se mezclan en grato coloquio. Diálogo de perrxs y gatxs, de muertxs. Las vidas futuras, pasadas, presentes y futuras (de las que ninguna persiste sin la otra, sobre todo porque el dèja vú es la constatación de evidenciar en el pasado un rastro del futuro, tal como en el futuro se abre una ventana hacia la constitución del presente que ya es pasado) me soplan hálitos de vida detrás de la nuca; esto me incita a creer que hay amor en el mundo. ¡Qué barbaridad, mi medio pollo! El amor lo inunda todo. Hasta las ciénagas.
Borrachos no somos lindos ni sujetos de análisis estético. Sin embargo, hay algo de belleza en el aliento a cantina rancia y decadente, con mirada de tugurio vinoso. Usted es linda borracha.
Les pedí matrimonio a Polly Jean Harvey y a Billie Holiday; Lux Interior tampoco aceptó.
Cuando la guío hacia el baño, sé que no la amo. Ella menos. Pero, la quiero igual. La invité un copete. Se sonroja frente a la puerta. Entra conmigo hasta el inodoro. Nos tomamos los tragos, mirando el W. C.
Ese es mi rostro quemado de cicatrices y huellas solares. Vacío.
Basta de llorar, es hora de abrir las piernas y cobijarte entre ellas. Nostalgia.
La saco del pantalón y te la muestro a través de la ventana, porque te amo. ¿No lo sabías, mientras miras desde el paradero, compungida y enojada por tal atrevimiento? Perdón, en otoño se caen las hojas y me pongo romántico. Sólo, vedla.

jueves, 1 de abril de 2010

BALDE DE AGUA FRÍA

Cuando meto la cara entre tus nalgas, muerdo suave, hasta que con la lengua toco el borde de tu misterio oscuro. Lanzas un suspiro, te aprietas los labios con los dientes, te curvas invitando al movimiento circular de mi lengua en tu ano, que al humedecerse va dilatándose. La saliva escurre hasta tu vulva, empapada. Giras y te pones de espalda, separando los muslos me haces llegar hasta las caderas. Las muerdo, sin dejar de acariciar tu anillo de rojo dilatado. Me miras insinuando que deseas sentir el glande, sólo el glande entrando por tu ano. Me miras así, pero no. No he dejado de morderte el vientre, las caderas, te lamo los muslos y beso con ardor lo más cercano a tus labios, hasta que me empujas la cabeza con ambas manos. Mordisqueo suave los labios y paso la lengua provocándote suspiros de impaciencia caliente. Entonces, entre tu estremecimiento, hundo la lengua y succiono los labios hasta que siento en mis dedos el clítoris en llamas. Lo lamo, lo muerdo, lo estiro, lo succiono y lo acaricio entre los dientes con la punta de la lengua. Tú me tomas del cuello y me guías hacia tu boca, me impulsas, me tomas la verga y la acaricias. Me agarras los glúteos, mientras te beso, lamo y como los pezones y el cuello; crecen en mi boca, apuntando mi lengua que no deja de buscarlos. Me miras y, al quedarme en tus ojos, siento tus manos guiando mi animal hacia el tuyo, besa su cabeza y la humecta. Me llevas a tu vulva, abriéndome las nalgas. Lanzamos bufidos, suspiros, respiración. Mordidas de labios, tus lóbulos se deshacen en mi boca, mientras me muerdes el cuello. Me metes las manos en el ano, mientras tu vagina posee mi pene en su integridad. Con sus labios enrojecidos y el clítoris rozándome el pubis, me haces entrar más. Me sacas, me lanzas de espalda, me coges el erecto, te lo llevas a la boca, me acaricias las pelotas, mientras te toco la espalda y tus tetas son apretadas con mis manos y tu fuego me inunda. Después de succionarme y lamerme te sientas sobre el pene, te siento en lo profundo. Te lanzas mordiendo mi cuello y lanzas tu estremecimiento en largos suspiros. Respiración agitada, sintiendo tu vagina hirviente envolver todo mi pene brasa. Tu vulva se contrae y dilata. Aprieto las caderas, subo el culo, te agarro las nalgas, me aprietas contra ti, te frotas. Va a encenderse todo.
-“Eso podríamos hacer después”, le dijo el muy hueón a la socia-.
-¿En serio? Hueón, ¿dónde viste esa huea?-.
-Ná’pó hueón, en la micro-.
-Pero, ¿cómo? No puede ser-.
-¡Puta hueón! Te digo que el hueón se sienta al lado de la loca en la micro y la empieza a mirar. La socia se choreó y le dice “¿qué mirái?”. El hueón la mira y le dice “eres un poema lascivo, lleno de lujuria, deseo, eres obscena”. La loca queda pá’entro y antes que pueda hacer cualquier cosa, el hueón le tira todo el poema-.
-Chuuuaaaaaa y que pasó-.
-No sé pó hueón, yo me bajé. Cuando sapié pá’rriba, las manos de la loca estaban en cualquier parte y las de él no iban quietas. Esa onda-.
-¿De verdad pasan esas hueas en las micros?-.
-¡Chucha hueón!, no sé si todos los días-.
-Ah, claro. Obvio que a nosotros no-.

jueves, 25 de marzo de 2010

FORTUNA IUVAT AUDACES

La mediocre insistencia del dolor consolado por la mirada perdida de uno mismo, patética y arrugada. El planeta desbaratado en su eje impávido de vientre inhóspito. La baldía necesidad. La risotada a mandíbula hirviente. La manotada bajo el agua del destino que fluye inexorable, mientras los huesos se cubren de coleópteros, moscas azules y magma. Llanto a media luz, lágrimas de sal. Recorrer los mismos caminos, a la espera de que se transformen en un laberinto y algo justifique tanta verborrea cancerígena. En la piel de cicatrices onduladas la simiente errante.
Es definitivo, los rosados dedos de la aurora llegan a todos los rincones, palpando con curiosidad las civilizaciones abandonadas.
Aún cuando no lo quieras, la fuerza vital te guía hacia la tormenta. Sólo desde la adversidad, lograría restallar la felicidad en su cráneo ahuecado.
Afilado dedo acusa a inverosímil escritor de ceguera consumada. La eternidad de las tristes alegrías es efímera.

lunes, 22 de marzo de 2010

INVOCACIÓN

llanto llanto llanto
invocación al llanto
perra herida de luna
de noche hambrienta
furia de dentelladas careadas
el escorbuto roe las aortas
las encías se caen a pedazos.
-¿Cuántos bistec, señora?-
-Deme cinco, delgaditos pá escalopa-.
llanto
inútil
llanto
vacío
5 bistec de emociones
lágrimas de cocodrilo
estatua de sal
las hijas se culean a
sus viejos
los hijos se ponen calientes
mirando.
si se empapa de memoria
le hierven las mierdas
que son las sienes
que son el corazón.
invocación a la frustración
vieja abandonada
por su único y primer amor
gruñido
llanto
llanto
invocación al fuego
hermanos muertos por sus
propias manos
vomitar hasta lo que respiras
lobo desnutrido
apaleado
de pelaje de ceniza
¿dónde queda la llama salvaje?
animal de cuatro patas
corre mandril
corre
antes que las blasfemias
de la lengua te cercenen
el miembro deforme.
-¿qué mirái?-
-la car’emono que te gastáis-
-escoba-
-tu prima se la soba-
sobajeos ¿con amor y furia?
sólo amor
reivindicando la vida
como si no fuera muerte
hedionda llena de pasión.
con el tufo a pana cruda
te beso en la mitad
del jardín de mi propio
estiércol
vigilia vigilas
llanto llanto llanto
invocación invocación
a las deidades muertas,
a la madre violada
al padre violado
latigados
deidades rotas
de epidemia
de llanto
de invocaciones funestas
que dicen poco o nada
menean las caderas
y se dispone a babear
sobre pechos y espaldas
bautizando
cuando despierta de su
magnífico sueño de virgen
maría ascendiendo.
no puede retroceder
a dentelladas, porque el
rumbo se le ha hecho un
nudo ciego en las tripas
deseo deseo deseo
invocación al llanto
deseo llanto deseo
invocación al fuego sexual
apagado
que arde como llaga
de hielo
y larvas de mosca
saliendo de su boca
estirada de blancos
dientes
y rojos carnosos labios.
la voz a borbotones
por las venas abiertas

llanto deseo llanto
coito de tierra y fuego
deja sin piel
sin hueso
sin alma
esto no es un testamento
de furia
ni una empresa titánica
ni un acomodo fenomenal
a las circunstancias.
la ciudad lo fríe
en su calzada de
aceite hirviendo
pero ríe, ríe
con estrépito con desenmascaramiento
ríe sin rostro,
porque la vida es bella
es maravilla
es destrucción creación fuego tierra

risa risa risa
invocación al llanto
hombres rotos pegados al
vidrio de la carnicería
buscan sus partes cercenadas
mujeres fisuradas desde el
otro lado del espejo
de la vitrina mosqueada
revuelven tripas
en cacería
de todo lo que han
perdido.
mujeres y hombres quebradas
se deshacen en el jaboncillo
de sangre y jugo de muertos
invocación advocación vocablo rugoso
vida vida vida
invocación a la tiniebla
por la boca
le salta el corazón mecánico
agusanado
roto roto roto
invocación a la agresión
dentellada animal
a patadas con el sol
a gritos con la noche
¡hay tanto que espantar!
el agua sube
hasta cubrirte todo el
rostro
y tú en tu loza
no puedes mover los brazos
hasta que los peces venenosos
te comen la mirada
visión visión visión
invocación al silencio.

lunes, 8 de marzo de 2010

madre perdida de llanto

Cuando las Furias
vengan a buscar
su beso oscuro,
van a encontrar
sólo huesos apilados.
No hay miradas
sensuales, tiernas, lascivas,
para el que tiene los ojos de lobo
psicópata
y el alma
hecha a la violencia.
Un rayo partió la morada.
El sueño de la vejez
se deshizo,
la marejada lamió
hasta los cimientos
incendiando todo
con su lengua de estupidez.
¿Qué hay, ahora, en sus ojos?
Ni la sombra
acompaña
las pisadas errantes.
Aunque duela
se enterró las garras
en la verga erecta,
esperando la posesión
de la tristeza.
¿Sirvió de algo?
Si la felicidad quiere tocarlo,
se encuentra con sus escamas
sus dientes
sus ojos dilatados.
Una balada de amor
a solas,
vas a comerte la noche
a mandíbula batiente.
El llanto de la madre
te calará las entrañas
y no podrás hacer nada.
Limpia tu tumba,
lávate el corazón
antes que vomites
la desazón que inunda
la ausencia.
El sueño de la vejez
se descompuso,
el hogar encierra en sus cuatro
pieles
sólo espectros de cabeza baja
mirada perdida
manos partidas.
Cuando las Erinias vengan,
te van a encontrar de pie
devorando a tus hijos.

día soleado

Las moscas revolotean sobre sus piernas entumecidas; atrofiadas de tiempo y negativas, acusan las cicatrices de un dolor eufórico y contradictorio.
Las moscas se posan sobre sus ojos abiertos, con los que ha leído Ausencia. Cada vez que pronuncia, la boca se le hace añicos esperando una respuesta.
Las moscas se acicalan las patas traseras detenidas en su sombra. Todo él es sombra. Perdido inestable en una mueca deshecha de sanguinolenta voz.
Ya no quedan moscas sobre el esqueleto de sensual cal ignorante. Confirma una vez más que la boca desgajada en otra boca no es más que un espectro.
Su casa es un vacío de sucias murallas que denuncian los estragos de la inundación. El techo ya se viene abajo inflamado de lluvias mugrosas.
Se ha ido el tiempo del aroma a almendras y de secreto silencio en las calles anochecidas. Sin embargo, cómo me inunda el olor ignorado, cómo me punza la caricia desconocida y me raja el labio ajeno.
Las moscas observan estáticas paseando por su lengua y ensuciando sus dientes brillantes. Así como entre sus costillas se divisa el pálpito de la nostalgia, así se entrega su pecho en estertores al encuentro irrepetible con el gesto extraño del abandono de sí mismo.

sábado, 27 de febrero de 2010

la Tierra nos condena...

Terremoto en la Concepción. Estragos, dolor, derrumbes, escombros. La Tierra encuentra su voz y gritamos. ¿Dónde estaba el diablo?, ¿y dios? ¿Viste, acaso, sucumbir árboles? Sólo torres de soberbia resquebrajadas. La nube tóxica recordando lo que mañana será sólo encogerse de hombros. El agua pretende escapar de sus confines. ¿Cómo pudimos encerrar hasta el agua? El fantasma de la sombra. El Apocalipsis es transformación hacia una nueva condición de la naturaleza y las especies. Para la especie humana, sin embargo, no hay redención. Sólo túmulos mortuorios. Dolor, estragos, desolación. Las abejas siguen recolectando el polen, ha sido un buen día por lo que llevan en sus patas cansadas. El agua se revuelve y la tierra se estremece. El pánico nos embarga. Animales que aúllan antes de los golpes sanguinarios, luego se desequilibran en el asombro total. Las aves elevan su vuelo, segundos antes del terror humano. Todo se resquebraja una vez más. En la historia quedan grabadas las mordidas del océano. La sombra de Kronos busca el pálpito bajo las estrellas, la flor de Magnolia y el capullo de Loto, que ha nacido de esas entrañas. Entrañas de la tierra tremendas. Las voces corren rápido. Terremoto en la concepción de la naturaleza y las ingenuas líneas telefónicas, cortadas por la energía electromagnética libre. Un vaso no lo ahoga todo y el rostro pleno de cicatrices. Pleno e ínfimo. El sol se oculta bajo la nube tóxica de nuestra respiración. Se espera aún más temblor. El viento no borrará las huellas de su paso sobre la ondulada arena al descubierto. Los cielos se revuelcan con la tierra, engendrando. La génesis de un camino recorrido tantas veces. Trescientos cuarenta y siete muertos. Y aún hay más. Estragos, trémulo, desesperación. Arden los coliseos, ayer olvidados. La Tierra encuentra sus fauces y deambula, de un lado a otro, tratando de recuperar sus dientes. ¿Dónde estaba el diablo y dios? Jugando a los dados, con el destino de la Humanidad compugida y egoísta. Terremoto en la concepción, alcohol con sabor a sangre. Perros meando en los árboles que aún se sostienen de pie. Dirás que creíste de verdad en las profecías. ¿O todxs creímos? Se sublevó la tierra, las marejadas quieren barrer la necia convicción del poder absoluto. La adversidad se vuelca injusta y ciega... ¿quién le ha entumecido la certeza? Gritaron las bestias. El pánico palpita. La vida se reafirma en las venas más heridas. Las abejas siguen buscando el polen, para libar su néctar.

lunes, 22 de febrero de 2010

vieja cagando o el lazo de dios con la humanidad

Van siempre a misa para elevar plegarias por los hospitales. Pisan con frenesí el acelerador degollando gatos apenas nacidos, quienes luego de ser aplastados, pasan a conformar un único color con el asfalto.
Comulgan con ruedas de carreta, haciendo largas filas a la espera de su “corpus christi”. Porque es suyo, de nadie más. Abren las mandíbulas, expectantes, chorrean largos hilos de saliva. Devoran rueda, carreta, caballos y conductores: caravana, carretela, carroza, coche, cupé, carreta; en fin, entra por sus fauces, en ese acto místico, mientras dejan caer una lágrima por las viejas borrachas que defecan en alguna plaza pública o en algún rinconcito citadino, todo el sabor de su dios.
Ella deja sus faldas a la altura del ombligo, se encuclilla; muestra con orgullo unas rodillas pulimentadas de mugre. Suelta varios peos: ruidosos gritos de lucha que confirman que la indicación fónica desaparece en la ausencia que le impone la situación espacio-temporal, como dicen los sabios.
-corpus christi-.
-aaaaamééééééénnnnnnnn-.
Los mojones quedan en el camino: gloriosos túmulos de un mundo glorioso. Luces alógenas. Se inicia el baile metódico en la pista: ahí vamos a entonar más plegarias, unos tras otros. Los focos apuntan el culo de la vieja que se ha ganado todos los premios habidos y por haber. (Estaban ocultos en la puerta número cinco del show misceláneo del sábado por la tarde: 715.340.256 televisores plasma de 932”, 859.107 piernas de jamón catalán y otras cifras incontables de cajas de fósforos indispensables en todo hogar). La vieja aún al limpiarse no había sido notificada del premio y, mucho menos, de que tenía un hogar. Su gran cagada, hoy llamada “the real one original”, es una verdadera bosta con forma de rueda de carreta. Y, como no cuece peumos en la boca, se lanza una última pedorreta a modo de apocalipsis en tempo allegro vivacce.
Arruga una y otra vez un trozo de periódico, donde seguramente venía el cuarto de kilo de carne molida que usted compró para el almuerzo de ayer o bien donde alguno, que no diré quién, envolvió a los cachorros y los mandó a volar, dejándolos a su suerte sobre la calzada. Logra suavizar su único contacto con la realidad. Podría decirse que se limpia el poto con las desgracias de la humanidad. No se leen las fechas en el resto de periódico como si una mano divina alivianara el peso de verse envueltos en la historia o en el mito. Ya no puede leerse, a menos que se haga por el ojo del culo de la vieja, lo referente a los ejércitos que han asolado Medio Oriente por décadas, si no es por siglos.
La vieja suspira, ha terminado su labor satisfactoriamente. Apuña el papel, lo lanza a un rincón de la plaza pública que queda a la vueltecita de la iglesia. Ahí, otra vieja emperifollada, disimulando un pedo, llora por esos niñitos lejanos y desconocidos que mueren en las guerras medio-orientales, víctimas de algún tirano enfermo. Luego, subirá, conservando en su boca el sabor místico de la hostia, a su flamante automóvil y pisará el acelerador con el frenesí acostumbrado. Dejará la huella de los animales aplastados en el pavimento, orgullosa del progreso que ha alcanzado la humanidad en tan pocos decenios.
-Dominis vobis quo-.
-et cum spiritu tuum-.
ECCE TABERNACULUM DEI CUM HOMINIBUS

jueves, 18 de febrero de 2010

pensando en sexo

MITO 1: Al hombre se le pone tiesa y está listo. Sin amor, sin cariño, sin palabras dulces. ¿Verdad o mentira? Depende del hombre. Los mitos nacen de referentes reales, entonces, ¿la respuesta es obvia?
MITO 2: El hombre mira a la mujer con sensualidad, porque sólo quiere sexo, sin afecto, sin comprensión, sin complicidad, sin que sea, por mínima, una historia de amor. ¿Falso o verdadero? Nuevamente depende del tarado.
MITO 3: La mujer se moja y está lista. Sin deseo de palabras suaves, de afecto, de sentir y dar comprensión. ¿Verdad o falsedad? Otra vez, parece que depende.
MITO 4: La mujer mira con sensualidad a un hombre sólo porque quiere sexo, sin cachondeo amoroso... ¿de dónde salió eso de que el cachondeo no es amoroso?
¿Cuál es la idea al desvincular la sexualidad de la emotividad? La fuerza libidinal -con todo respeto a quienes trabajan profesionalmente tal concepto-, ¿brota necesariamente cuando no hay límite conciente para detenerla, por ejemplo en instancia de ebriedad más o menos extrema?
Lo que sin duda no es un mito es que todxs necesitamos afecto, sexualidad, cariño.
Lo que tampoco es un mito es que hay que ser muy ocioso y tener mucho tiempo libre (y, por ende, falta de sexo-erótico-afectivo-íntegro), para ponerse a devanear sobre estas cosas, a través de este medio.
Por cierto, siguiendo el consejo de las anarcofeministas, es hora de que el hombre defina su masculinidad en términos radicalmente distintos a los modelos de macho alfa-macho omega, sometimiento, actividad-pasividad y el largo etcétera que nos ha heredado el sistema de pensamiento que hasta hoy prima.
A todo esto de Malatesta, Enrico escribió un artículo titulado algo así como "Amor, familia y anarquía". Un golpe a la estructura falocentrista-patriarcal-jerarquizada piramidalmente.
Eso es to eso es to eso es to amigxs...